GT 1.2 Antropoceno, largoplacismo y democracia: fundamentos para una política planetaria
- Coordina:
- Manuel Arias Maldonado (Universidad de Málaga)
- Comenta:
- Angel Valencia Sáiz (Universidad de Málaga)
Es indudable que la sostenibilidad medioambiental constituye uno de los retos más decisivos a los que se enfrenta la sociedad contemporánea. Y esto vale para las sociedades individualmente consideradas tanto como para el conjunto que forman todas ellas, pues el planeta como tal no conoce fronteras nacionales. Es algo que el cambio climático de origen antropogénico ya había puesto de manifiesto, confrontándonos con un difícil problema de acción colectiva. Sin embargo, la dimensión planetaria de la sostenibilidad ha quedado dramáticamente ratificada con el anuncio de que nos encontramos en la transición del Holoceno al Antropoceno: una época—ya sea geológica o histórica— caracterizada por la disrupción humana de los sistemas naturales planetarios. Entre sus manifestaciones se contaría el cambio climático, pero también la reducción de la biodiversidad, la acidificación de los océanos, la alteración de los flujos fluviales o la expansión de las zonas urbanas y las grandes infraestructuras de transporte. La pandemia de la covid-19, que para algunos comentaristas sería el primer gran episodio del Antropoceno, habría venido a ratificar la necesidad de reorganizar de manera sostenible las relaciones socionaturales a escala planetaria.
El Antropoceno es así un concepto de vanguardia que, originado en las ciencias naturales, ha penetrado con fuerza en las humanidades y las ciencias sociales, abriendo un debate interdisciplinar sobre los distintos aspectos de esta rompedora hipótesis: su verosimilitud científica, su trayectoria histórica, su significado, sus implicaciones morales y políticas (véanse Adeney, Williams & Zalasiewicz, 2020; Arias Maldonado 2024; Bierman & Lövbrand, 2019; Cera, 2023; Ellis, 2018; Lewis & Maslin, 2018; Steffen et al. 2007; Wallenhorst & Wulf, 2023; Wissenburg y Machin 2025). Salta así a la vista que el Antropoceno constituye una hipótesis científica con una fuerte carga moral: el reconocimiento de que los seres humanos han transformado de forma masiva la naturaleza implica que ahora tienen una responsabilidad hacia el planeta: como hogar de la especie humana, como hábitat para otras especies, como entidad significativa en sí misma. De hecho, aunque la Subcomisión de Estratigrafía Cuaternaria señaló recientemente que el Holoceno no ha terminado en el plano geológico, el creciente impacto de la ecología y la ciencia de sistemas terrestres en nuestras reflexiones —sobre la sociedad, la economía, el mercado, las relaciones internacionales y en el contenido del derecho— sugiere que vivimos ya en el Antropoceno desde el punto de vista histórico, político y aun moral.
El debate sobre el Antropoceno acarrea por tanto importantes consecuencias filosóficas, políticas y jurídicas. En primer lugar, las decisiones acerca de cómo proceder debieran ser debatidas y ampliamente consensuadas, antes de ser adoptadas y aplicadas, por un lado; y, la concepción que tengamos de la tecnología y de su gobernanza marcará también inevitablemente el rumbo de esas decisiones, por el otro. En segundo lugar, la insuficiencia e ineficacia de actuales marcos institucionales, normativos, epistémicos y ontológicos que conforman la política y el derecho contemporáneos para dar respuesta a la nueva realidad que nos presenta el Antropoceno, nos invita -nos exige- pensar en el diseño de una teoría ecológica del Estado. Es decir: se trata de un desafío que, por una parte, nos obliga a plantearnos qué debemos hacer, qué implicaciones filosóficas tiene el modo en que la ciencia y las tecnologías tratan de afrontar los riesgos emergentes y cómo nuestras decisiones van a afectar a generaciones futuras. Tenemos que atender al presente con una mirada puesta en el largo plazo (Bostrom & Cirkovic, 2011; Danaher & Hopster, 2022; Greaves & MacAskill, 2021).
Este grupo de trabajo parte de la premisa de que el Antropoceno no solo es el marco apropiado para analizar las relaciones socionaturales y reflexionar normativamente sobre ellas en el momento actual, sino que también es un marco epistémico que reformula el sentido de viejos conceptos (igualdad, emancipación, libertad) y otorga relevancia a los nuevos (riesgo existencial, largoplacismo, vulnerabilidad, autonomía, representación de lo no humano). El concepto de Antropoceno —indisociable de la realidad material que describe—permite desarrollar de manera fructífera las nociones de riesgo existencial y largoplacismo, proporcionando un nuevo marco a la reflexión normativa de las humanidades y las ciencias sociales que permita tomar en consideración adecuada la responsabilidad frente a las generaciones futuras.
En este contexto, las ciencias sociales y jurídicas, así como las humanidades, están llamadas a explorar la hipótesis del Antropoceno desde sus respectivos marcos epistémicos, abriendo una conversación nueva acerca de sus significados e implicaciones normativas. Esa conversación tiene lugar dentro de las distintas disciplinas, pero también entre disciplinas. Y en su transcurso se están explorando interrogantes que suponen una problematización —o un adensamiento normativo— de los hechos científicos. Bajo esta premisa, el presente grupo de trabajo da la bienvenida a las comunicaciones que aborden —aproximadamente— preguntas como las que siguen, siendo admisibles por igual los enfoques teóricos y aplicados:
• ¿Qué peso debe otorgarse a la tecnología frente a los cambios sociales en las actitudes ante el consumo a la hora de paliar o resolver los peores efectos del Antropoceno sobre nuestro entorno vital? ¿Es un error confiar en las soluciones tecnológicas o no hay más remedio que contar con ellas?
• ¿Y cómo pueden las tecnologías emergentes producir cambios morales que transformen nuestras relaciones con el medioambiente, los animales no humanos, y los artefactos tecnológicos?
• ¿Pueden la perspectiva a largo plazo y la filosofía largoplacista ofrecer un enfoque adecuado para el análisis de estos problemas? ¿Tiene el largoplacismo una dimensión política? ¿Qué papel han de jugar las generaciones futuras en una moral planetaria? ¿Hay manera de sustituir la querencia apocalíptica del ecologismo por una visión esperanzadora del futuro remoto?
• ¿Tiene sentido o es posible siquiera reivindicar la preservación de una naturaleza no tocada por el ser humano, una naturaleza que se regule a sí misma sin ninguna monitorización o intervención humana? Y, en caso de que se admitiera la necesidad de esta intervención, ¿hasta dónde debería llegar, cuáles serían sus limites?
• ¿Está la democracia equipada para afrontar los desafíos del Antropoceno? ¿Pueden realizarse las acciones transnacionales requeridas, no digamos los cambios sistémicos más radicales, por medio de las instituciones democráticas existentes? ¿Son nociones como la ciudadanía o la soberanía de ayuda para gobernar un planeta sostenible?
• ¿De qué manera puede coadyuvarse al cambio cultural necesario para que los habitantes de la Tierra se perciban como tales y desarrollen subjetividades planetarias que reduden en una mayor atención pública y privada a la sostenibilidad global? ¿Qué formas puede adoptar una política planetaria en los distintos escenarios de la vida social?
Bibliografía
Adeney J, Williams, M;, & Zalasiewicz, J (2019). The Anthropocene: A Multidisciplinary Approach. Cambridge: Polity.
Arias Maldonado, M. (2024). Making Sense of the Anthropocene: Facts, Meanings, Implicartions. En: Giovanni Di Capua y Silvia Peppoloni (eds.), Geoethics for the Future: Facing Global Challenges. Amsterdam: Elsevier (en prensa).
Biermann, F. & Lövbrand, E. eds. (2019). Anthropocene Encounters. New Directions in Green Thinking. Cambridge: Cambridge University Press.
Bostrom, N. (2002). Existential risks: Analyzing human extinction scenarios and related hazards. Journal of Evolution and Technology, 9.
Cera, A. (2023). A Philosophical Journey into the Anthropocene. Lanham: Lexington Books.
Danaher, J. & Hopster, J. (2022). The normative significance of future moral revolutions. Futures, 144: 103046.
Ellis, E. (2018). A Very Short Introduction to the Anthropocene. Oxford: Oxford University Press.
Greaves H. & W. MacAskill (2021). The case for strong longtermism. GPI Working Papers 5: 1-42.
Lewis, S.L. & Maslin, M.A. (2018). The Human Planet. How We Created the Anthropocene. Londres: Penguin.
Steffen, W., Crutzen, P., McNeill, J. (2007). The Anthropocene: Are Humans Now Overwhelming the Great Forces of Nature? Ambio, 36 (8): 614-621.
Wallenhorst, N. y Wulf, C., eds. (2023), Handbook of the Anthropocene. Cham: Springer.
Wissenburg, M. y Machin, A. eds. (2025), Handbook of Environmental Political Theory in the Anthropocene. Cheltenham: Edward Elgar.
- Programa:
- Sesión 3, Sesión 3
Día: miércoles, 9 de septiembre de 2026
Hora: 16:00 a 17:45
Lugar: 11
- Ponencias:
- Ciudad y Antropoceno: Análisis del modelo de urbe mutualista en las ciudades españolas
- Las sostenibilidades en una nueva era
- Rudimentos para una (teoría) política largoplacista
- Los problemas con la noción de riesgo existencial
- Diplomáticos espaciales para la humanidad: repensando la diplomacia, la tecnología y el espacio exterior desde el pensamiento nómada